Estás en: Festividades > Semana santa > > Historia del vía crucis

Historia del vía crucis


Posiblemente la costumbre de contemplar los pasos de la cruz, hay nacido en Jerusalén, con las visitas que hacían los peregrinos a los lugares que fueron marcados con cruces desde los primeros siglos, como lugares especiales, donde habían transcurrido escenas de importancia dentro del camino de Cristo hasta el monte calvario.

A partir del siglo XII, se conocen escritos de los peregrinos, donde se describe la vía sacra, por donde se hacían recorridos de oración, recordando la Pasión del Señor; en 1342, los monjes Franciscanos, recibieron la custodia de los lugares sagrados de Jerusalén, así que probablemente fueron ellos quienes propiciaron la devoción a seguir el camino de la cruz.

Aparentemente se acostumbraba empezar el camino en el monte Calvario y luego ir haciendo el recorrido de regreso hasta la casa de Poncio Pilato; para los peregrinos, se ofrecían indulgencias, perdones y gracias especiales, por visitar y orar frente a determinados lugares de la vía de la cruz, por lo cuál se popularizó aún más hacer el recorrido del vía crucis.

Como muchos peregrinos que querían ganar la indulgencia, no tenían posibilidad de viajar hasta tierra santa, se propuso la reproducción de las estaciones del vía crucis en santuarios en Europa o lugares más accesibles para los creyentes, durante los siglos XV y XVI. El uso del término “Estaciones”, se remonta a las narraciones de los peregrinos de 1460, cuando se rezaban ya 14 estaciones, de las cuales solo 5 se corresponden con las que se rezan hoy en día.

Las estaciones del vía crucis se inscribieron en manuales para el rezo personal de los creyentes; estos manuales o librillos se crearon a partir del libro “Jerusalén Sicut Christi tempore floruit”, escrito en 1584 por Adrichomius. De este libro se tomaron las primeras doce estaciones del vía crucis actual y las demás surgieron de las representaciones en capillas y conventos que se construyeron en Europa.

En 1837, se establecieron algunos parámetros en torno a la distribución de los cuadritos o imágenes del vía crucis, comenzando desde la pared más próxima al púlpito y distribuyéndose en ese sentido por los muros; en 1686, los Franciscanos fueron autorizados por el Papa Inocente XII, para construir representaciones del vía crucis, donde también pudieran ganarse las indulgencias, como si se visitaran directamente los lugares reales en tierra Santa.

En el año 1731, el Papa Clemente XII, habilitó también la construcción de representaciones del vía crucis, para ganar indulgencias, dentro de cualquier templo, siempre y cuando fuesen construidas por un padre Franciscano, fijando el número de estaciones en 14. En 1742, se promulgó la importancia de que todas las iglesias tuviesen la secuencia del vía crucis en sus muros.

Para 1773, se extendió una indulgencia especial para los crucifijos, utilizados para rezar el vía crucis y que pudiesen ser utilizados por enfermos, prisioneros u otros impedidos para realizar físicamente el recorrido de la cruz, y que solo con sostenerlo en su mano y rezar los padres nuestros y ave marías correspondientes, se obtuviera también la indulgencia o perdón de los pecados. Hasta 1862 se autorizó a cualquier obispo para erigir las estaciones de la cruz o delegar a alguien para hacerlo, sin necesidad de ser un afiliado de la orden franciscana.

Buscador de festividades